Son dos caras de la moneda, por un lado el que capta o recibe dinero; y por otro, el que presta o entrega dinero. Lo más cercano a éste negocio es el financiero (bancos, cooperativas, fondos y fideicomisos de inversión, emisión de obligaciones, titularización, entre otros). El denominador común es que todos éstos actores están regulados, es decir, supervisados por órganos del Estado. Pero ¿qué sucede si terceros no regulados le piden que invierta su dinero en determinado negocio, por ejemplo en un proyecto inmobiliario, en productos de empresas multinivel, reconociéndole por su dinero una tasa de interés o un retorno que jamás soñó, y que ninguno de los actores regulados le ofrecerían? Por más necesitado que esté, piénselo y no arriesgue su patrimonio. Décadas atrás ya sucedió con un notario público de El Oro, se escuchó también sobre esquemas piramidales en donde "coachs" o líderes le ofrecían crecimiento exponencial por el referimiento de terceros, venta de productos...
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